Llegó el día!

TIEMPO DE PELEA

Según la RAE, la octava acepción de la palabra clásico es aquello “que no se aparta de lo tradicional, de las reglas establecidas por la costumbre y el uso”, y pone como ejemplo, “un traje de corte clásico”.

Curioso.

Curioso porque eso exactamente es Escuela de capataces: un traje de corte clásico.

Impecable, sobrio, hecho a medida y que sienta como un guante.

Es lo que tienen los sastres con solera. Como Miqui. Como el sastre de Genestacio, del que se habla en este disco. Al igual que se habla de calcetines, de cebolla, de vinagre, de morcilla, de pañuelos y corbatas.  Cosas que pasan. Todos los días. Y en todas partes. Sí.

Ghost Dog pregonaba la conveniencia de tratar con ligereza los asuntos graves y con seriedad las cosas pequeñas. Miqui Puig parece haberse aprendido muy bien la lección del silente samurái. Porque en las letras de este disco hay mucho poso hablando de calles, de bares, de gentes que ya no están, de brindis. De hechuras antiguas, de clanes y de promesas. De despedidas, ausencias, derrotas y pequeños triunfos. De todas esas cosas que conforman, al final, los códigos y las vidas. El resultado son letras que se leen solas, palabras que caminan sin música y frases como saetas zumbonas. Eso si fuera un libro de poemas, que bien podría, pero el asunto es que todas esas letras vienen con música. Estribillos que se quedan pegados a la cabeza. Esas melodías que escuchas por primera vez y que suenan a clásicas. Himnos. La perfección de la sencillez. Esa fórmula tan escurridiza que parece podérsele ocurrir a cualquiera pero que, sin embargo, nadie ha pensado anteriormente.

Tiempo de pelea

No hay futuro…

No queda hielo…

Tiempo de plegarias

Sólo te pido que…

Sólo te pido que…

Y luego, lo demás…

Que Escuela de capataces son once canciones compuestas por Marc Botey y Miqui Puig.

Que Escuela de capataces es el nuevo disco de Miqui desde su Ep Homenaje a Barcelona de 2010.  Que Escuela de capataces recuerda a muchas cosas, pero sobre todo a Miqui Puig. Un Miqui, eso sí, por el que han pasado muchas cosas y algunos calendarios.

Un Miqui más sabio. Más exacto. Más preciso. Con el soul de siempre en vena pero ‘en el aire, algo triste’. Algo así como los Décima Víctima pasados por el soul. Un álbum en el que nada está dejado al azar. Todo está donde tiene que estar porque todo viene de y por algo.  Sobran razones.

BLANCA LACASA

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Categoria: Agenda



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