02/09/2010

Desvío.

Esa obsesión mía por los objetos esta llegando a limites absurdos. ...

30/08/2010

Cronicas de agosto Parte 4.

  Bendita seas rutina. Por nada en especial, solo para que me ...

13/08/2010

Cronicas de agosto Parte 3.

En esa carretera un dia se averió un coche con músicos ...

09/08/2010

Cronicas de agosto Parte 2.

De repente tienes la sensación de estar asistiendo a una muerte ...

02/08/2010

Cronicas de agosto Parte 1.

Me aburro de mi mismo, de empezar casi todas las entradas ...

12/07/2010

Veranos. Calores. Miedos.

Estamos en un franca minoría. Arrinconados en esa posición incomoda que ...

01/07/2010

Fotocopias.

Vendrán tiempos de fotocopiar manifiestos, repartir de mano en mano ...

08/06/2010

De repente un desconocido te regala flores.

Hay un montón de impulsos que rondan mi cerebro. Que se ...

03/06/2010

Construcciones.

Supongo que es la paciencia del surfer que espera la ola, ...

10/05/2010

Senderos.

Creo tener el cerebro entumecido, puede que este desentrenado, puede que ...

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Senderos.

Creo tener el cerebro entumecido, puede que este desentrenado, puede que solo aletargado o enfermo. Llevo días sentándome ante la maquina computadora con procesador de textos y nada de lo que escribo me parece bien. Borro, me doy la vuelta y alimento lo mío con material en forma de canciones que despierte mi prosa. Y nada. Nada de nada. Rescato un libro de Liv Ullman de la calle y lo devoro, me entran unas ganas locas de ir de viaje a la isla donde rodaron Persona. Otro de mis referentes, otro de mis fetiches, ir a visitar sitios que me motivan. Y también quizá el primer sitio donde los Dexy’s tocaron por primera vez “Tell me when my lights turn green”. Puede que la convenza para ir al pueblo donde Wayne era “el hombre tranquilo”. Eso que no soy yo. El libro de Liv Ullman estaba tirado en la calle, en la calle Trafalgar de Barcelona, allí donde los chinos escupen y fuman sin boquilla, lo rescate de dos cajas llenas de libros y de cómics. Me indigne a la minima que tuve publico, un publico un poco gafapasta como yo, me indigne hablando de crímenes contra la humanidad (por los libros, nada de arengas a jueces). Quiero creer que ellos también salvaron parte del hallazgo. Marche muy digno y algo altivo calle abajo rumbo a la oficina. No logro más que entristecerme por que el sitio donde nací amenaza ruina. Ruina emocional y desidia de todos ante las constantes agresiones de dirigentes que bajo el nombre de la democracia arremeten y entierran mis raíces (y las de lo míos) a golpe de cemento. De esa fealdad del todo nuevo que va creciendo en este sitio donde nos toco vivir, nacer y quien sabe si morir. Tarareo mentalmente a John Foxx en “Europe after the rain” agarrado al volante del viejo Volvo en un semáforo de una ciudad de extrarradio feísima con pasado industrial esplendoroso, unos minutos antes estaba pegado al volante en plena tormenta mientras mi celular buscaba una dirección que prometía calmar mis ansias de bulimia cultural. Mi cerebro se seguía resistiendo a darme palabras que ordenar y la tristeza volvía en la visita segunda al lugar donde nací. Aquello tan de mis gentes, que dicen que llueve y en realidad se mean encima de nosotros. Ya ni es indignante. Solo es una realidad que jode. Y cada vez que ocurre intento salir corriendo en busca de cosas que me hagan sentir bien. Y como no llegan las palabras que busco, las mías, busco entre las líneas de mis maestros. Y sigo planeando viajes de huida, a sitios que dice Liv, a dos kilómetros de aquí sobre el ronroneo a dos tiempos de una vieja Lambretta o a las salas de baile de bingos del norte de Inglaterra donde Kevin se dejaba la voz. Esta semana me salvo la música de The Arcadians entre otros (buscad las pistas, sed curiosos). Es lunes, parece que hay tregua de lluvia y el sol me trae palabras. Aquí las pongo. Con el orden y acierto de uno que tiene el cerebro entumecido.

 

Let’s fall in love again THE ARCADiANS