
Empiezo a estar muy cansado
de sentarme en mesas de cenas agradables y que aparezca el tema de moda. Me
cansa que todo el mundo tenga una opinión (muy parecida) acerca de los derechos
de autores. Me cansa en sobremanera que se suman las tópicas y típicas palabras
oídas en la radio, las leyendas urbanas de un primo del peluquero más cercano
que habla de fiestas patronales clausuradas, de lugares comunes que han dicho
basta y de un ponerse en pie de guerra que acaba al salir del restaurante,
mientras hablan de que el negocio esta acabado, que debemos revisar el que y el
como, y se piden otra ronda de licores. Todo allí, alrededor de las viandas
(excesivas) que tomamos, alrededor de un confort que no invita a nada más que a
la reclusión, al individualismo. Al menos al mío... Decidí, el sábado por la
noche, que a la que se nombre el tema de moda, callare o en su defecto (ya sabéis
como me encanta discutir/discurrir en tertulia) saldré al baño con la excusa de
vomitar. Y parece que siempre estamos allí, al otro lado de los deseos de la
clase media, la mierda de clase media que opina, vive y cree poseer una verdad
ficticia, basada en coches demasiado grandes y en ropas demasiado grises. Y si
nosotros decimos que todo esto no nos lleva a ningún lado, somos los raros, los
verdaderos “outsiders” de esta historia. Claman a los cuatro vientos de una
comida que deberíamos derribar gobiernos, pero sin renunciar a sus merecidas
vacaciones después de jornadas realmente insultantes para otros, es lo que han
conseguido junto con sus queridos sindicatos. Dicen que esto debería cambiar y
me planteo como podrán haber revoluciones (menores, justas, las que necesitemos,
me encantarían bombas pero no puede ser) si sus estómagos están demasiado
llenos y si han olvidado que la vida no es solo dar un clic para conseguir
cosas gratis tras la pantalla de una maquina computadora. Hay guerras perdidas
y una de ellas, es que la clase media-mediocre que pasea en coche por pueblos
de montaña sea exterminada, hay guerras perdidas para mi. Si dices lo que
piensas eres un quejica, un anarquista, o lo peor que te pueden llamar:
artista. Me preocupa que por las noches mis mandíbulas están desgastando mis
dientes de la rabia acumulada a diario, de esa que debería poder sacar a base
de puñetazos, a base de imponer pareceres a base de ostias. Las clases deberían
volver, lo pienso desde hace tiempo, y estos que hoy nos ocupan volver a las
posiciones de las que nunca debieron salir. Se que suena a utópico, que las
batallas (que pena utilizar esta palabra solo como recurso) no las ganaremos y
que lo peor de todo es que se resiente la cultura, que todavía hoy alguien con
un libro en la mano es un pobre pringado y la medida de los genitales se mide a
base de pulgadas de caucho en coches que no merecen. La verdad es que me
preocupa, pero me preocupa más saber si tengo algún defecto de gravedad en mi construcción,
pues el sábado me volví a caer en la cabina por que no vi el monitor. ¿Soy
realmente torpe?. ¿O solo es que mis energías acumuladas se escapan por algún
otro lugar?. Sueño con pistolas y gentes vestidas de mejicanos. Escribo en los
bordes de un papel el nombre de Clint Eastwood y me hubiera gustado haber
seguido a los Clash durante un año. Tenia razón Strummer cuando decía que no se
puede cambiar el mundo con una guitarra eléctrica. Pero nadie me quita el
soñarlo.
London Calling (el álbum entero)
THE CLASH