02/09/2010

Desvío.

Esa obsesión mía por los objetos esta llegando a limites absurdos. ...

30/08/2010

Cronicas de agosto Parte 4.

  Bendita seas rutina. Por nada en especial, solo para que me ...

13/08/2010

Cronicas de agosto Parte 3.

En esa carretera un dia se averió un coche con músicos ...

09/08/2010

Cronicas de agosto Parte 2.

De repente tienes la sensación de estar asistiendo a una muerte ...

02/08/2010

Cronicas de agosto Parte 1.

Me aburro de mi mismo, de empezar casi todas las entradas ...

12/07/2010

Veranos. Calores. Miedos.

Estamos en un franca minoría. Arrinconados en esa posición incomoda que ...

01/07/2010

Fotocopias.

Vendrán tiempos de fotocopiar manifiestos, repartir de mano en mano ...

08/06/2010

De repente un desconocido te regala flores.

Hay un montón de impulsos que rondan mi cerebro. Que se ...

03/06/2010

Construcciones.

Supongo que es la paciencia del surfer que espera la ola, ...

10/05/2010

Senderos.

Creo tener el cerebro entumecido, puede que este desentrenado, puede que ...

Todas las entradas
Ficticias vacaciones.

Empiezo a estar muy cansado de sentarme en mesas de cenas agradables y que aparezca el tema de moda. Me cansa que todo el mundo tenga una opinión (muy parecida) acerca de los derechos de autores. Me cansa en sobremanera que se suman las tópicas y típicas palabras oídas en la radio, las leyendas urbanas de un primo del peluquero más cercano que habla de fiestas patronales clausuradas, de lugares comunes que han dicho basta y de un ponerse en pie de guerra que acaba al salir del restaurante, mientras hablan de que el negocio esta acabado, que debemos revisar el que y el como, y se piden otra ronda de licores. Todo allí, alrededor de las viandas (excesivas) que tomamos, alrededor de un confort que no invita a nada más que a la reclusión, al individualismo. Al menos al mío... Decidí, el sábado por la noche, que a la que se nombre el tema de moda, callare o en su defecto (ya sabéis como me encanta discutir/discurrir en tertulia) saldré al baño con la excusa de vomitar. Y parece que siempre estamos allí, al otro lado de los deseos de la clase media, la mierda de clase media que opina, vive y cree poseer una verdad ficticia, basada en coches demasiado grandes y en ropas demasiado grises. Y si nosotros decimos que todo esto no nos lleva a ningún lado, somos los raros, los verdaderos “outsiders” de esta historia. Claman a los cuatro vientos de una comida que deberíamos derribar gobiernos, pero sin renunciar a sus merecidas vacaciones después de jornadas realmente insultantes para otros, es lo que han conseguido junto con sus queridos sindicatos. Dicen que esto debería cambiar y me planteo como podrán haber revoluciones (menores, justas, las que necesitemos, me encantarían bombas pero no puede ser) si sus estómagos están demasiado llenos y si han olvidado que la vida no es solo dar un clic para conseguir cosas gratis tras la pantalla de una maquina computadora. Hay guerras perdidas y una de ellas, es que la clase media-mediocre que pasea en coche por pueblos de montaña sea exterminada, hay guerras perdidas para mi. Si dices lo que piensas eres un quejica, un anarquista, o lo peor que te pueden llamar: artista. Me preocupa que por las noches mis mandíbulas están desgastando mis dientes de la rabia acumulada a diario, de esa que debería poder sacar a base de puñetazos, a base de imponer pareceres a base de ostias. Las clases deberían volver, lo pienso desde hace tiempo, y estos que hoy nos ocupan volver a las posiciones de las que nunca debieron salir. Se que suena a utópico, que las batallas (que pena utilizar esta palabra solo como recurso) no las ganaremos y que lo peor de todo es que se resiente la cultura, que todavía hoy alguien con un libro en la mano es un pobre pringado y la medida de los genitales se mide a base de pulgadas de caucho en coches que no merecen. La verdad es que me preocupa, pero me preocupa más saber si tengo algún defecto de gravedad en mi construcción, pues el sábado me volví a caer en la cabina por que no vi el monitor. ¿Soy realmente torpe?. ¿O solo es que mis energías acumuladas se escapan por algún otro lugar?. Sueño con pistolas y gentes vestidas de mejicanos. Escribo en los bordes de un papel el nombre de Clint Eastwood y me hubiera gustado haber seguido a los Clash durante un año. Tenia razón Strummer cuando decía que no se puede cambiar el mundo con una guitarra eléctrica. Pero nadie me quita el soñarlo.

 

London Calling (el álbum entero) THE CLASH