
Las anécdotas en las
historias como la mia siguen siendo parte muy importante de la biografía de
cada uno. Mis historias son absurdas y como decía el bueno de Wodehouse pasan
de las celebridades. Mis historias con celebridades son aburridas, me fijo en
otras cosas. Hoy me fije en que la línea que acababa de escribir en mi diario había
cuatro palabras llenas de letras “a”. He empezado a sonreír, no por lo que escribía
de manera mecánica (un llanto depresivo muy mío..., muy griego), reia por una
de aquella tonterías tan de la industria discográfica que un dia dirigió mis
pasos. O eso creían hasta que descubrieron nuestra rebeldía y nos echaron de la
misma, industria quiero decir. La anécdota decía, dia si y dia también, que las
canciones de éxito contenían muchas veces la letra A en su titulo. Como aquella
maquina en la que según no se que coordenadas de mierda, conseguían decidir si
una canción seria un éxito. Empresa un tanto fallida en la que trabajaba otro
iluminado con el que me crucé en mi carrera (ahora ya en el Indie) que le aseguraba
a mi amigo y diseñador Txarly Brown de que i-Tunes iba a ser un fracaso. Y este
lo dijo tan pancho en los “earlys 2000” . La otra anécdota viene también de
nuestro paso por el maravilloso mundo de las majors, cada vez que nos enviaban
una copia ya fabricada de alguna de nuestras referencias aparecía borrado, como
por arte de magia, el nombre del amigo Txarly. La primera vez pareció un
descuido, la segunda ya no y a la tercera nos enteramos que lo borraban para no
tener que lidiar con los derechos de autor del señor Schulz, sin parar a leer
que el amigo Carles había mutado su nombre hacia un homenaje a la vasca para precisamente
adoptar sin problemas el sobrenombre que había adquirido en su época de
rude-boy amante de los fanzines de papel. Tengo más, que son puro vitriolo, pero
hoy no tocan, quizá no toquen nunca. Nunca llegara mi vida a tener más interés
que esas tonterías que se me ocurren cada vez que asocio absurdidades como las
vocales que contiene una frase en concreto. Me acuerdo de colores y de gustos,
cosas que solo son mías, de piel, de corteza. Por eso creo que los documentales
y biografías de artistas con menos de 10 referencias deberían estar prohibidas,
pero como no ordeno, ni mando, ni pincho, ni corto, los prohíbo en casa.
Prohibido biografías. Prohibido mediocres. Prohibido contrarios. Pulpo y
cerveza negra de un sábado (enésimo) de reclusión abastecedora de sabiduría cultural.
perfect life SOUL FAMiLY SENSATiON