
Buscando belleza y emoción a
diario uno sufre un desgaste increíble. Pero no es agotador solo es una sensación
increíble que creo me acompaña desde que dibujaba unos bocetos primitivos y
nada diestros de motocicletas que llevaba a mi amigo Miquel Fontanals. Tenia claro
los colores, los sitios donde se colocaban estratégicamente los escapes,
estriberas y amortiguación. Un ejercicio de creatividad que dejaba claro aquí uno
no era bueno para el dibujo. Y supongo que luego vinieron las palabras, por
azar o por necesidad, y los libros, y la música siempre había estado allí. Convivía
con los trajes de mis modernos astronautas montados en motores de dos tiempos
que funcionaban con gasolina y aceite de mezcla.
Esa sensación sigue aquí puede
que intacta. Hoy late con fuerza, mucha fuerza. Y en los vaivenes de las ganas
crece, ahora es necesidad y almacenaje. De belleza, de ideas e incluso nombres,
propios y puede que inventados también. La mascara del escritor, la parcela
privada, de corazón abierto y despojado que me persigue. Ahora mismo con ganas
de ser directa, de ser minima, pero no por ello menos poderosa. Se que no puedo
dibujar bien más allá del seis y el cuatro recurrente. Por eso escribo. Y estoy
orgulloso de una lista de canciones para llevar calcetines a juego. Mi ultima obsesión
amigo. Orgulloso de lo que huelo en el aire de mis ideas. Emocionado por un
texto maravilloso de introducción que me dedicaron en Málaga. Hoy viendo Mad
Men decidí que un hombre debe hacer lo que sabe. Yo escribir (sin más
pretensiones que la propia salvación) y los americanos hacer series de televisión
increíbles.
Dos minuts LA BRIGADA