
Estamos en un franca minoría.
Arrinconados en esa posición incomoda que cubre la cabeza para que no nos
atrofien la parte mas preciada de nuestro cuerpo. Temerosos de desaparecer y
cada vez más cerrados en un ghetto del que parece no saldremos en tiempo. Ni
por asomo. Paso el fin de semana con un desasosiego en el cuerpo bastante
importante. Abrumado por la tela enorme de banderas que muchos hacen hondear
sin criterio, con la falta de historia que solo los ignorantes saben. De nuevo
esa apología de la ignorancia que parece ser el pan nuestro de cada dia. Y
opinar se torna en arma arrojadiza y cualquiera se ve capaz de contestar al
ejercicio de discurrir con un insulto. Y el insulto gritado, tres veces mas
alto de lo normal, se convierte en verdad. Y nosotros allí. La reflexión mia
antes de acostarme me lleva a pensar en que vivimos ya no malos tiempos para la
lírica, si no algo mucho peor. Las masas han sucumbido al peso total de una
sociedad basado en algo tan pueril, que cualquier asomo de palabras pseudo-políticas,
podría ser tachado de un trasnochado que me da grima y del que huyo, en la dirección
completamente opuesta. Y si lo cuentas, eres malo, si lo expresas un resentido,
y si lo sufres es una enorme putada. Y así estas, recapacitando si los amantes
de la ética y la estética tenemos algo que hacer aquí, en el fuego cruzado de
serios devaneos vitales que convergen en el calor del verano. Pienso en los
serios “riots” que el calor hizo emerger a lo largo de la historia, pero eso es
el romanticismo de mi educación vital. Se que de todo esto nada o muy poco
quedara. Se seguirá gritando y jaleando a la ignorancia. Se podrán decir
barbaridades (de “barbarie” amigo) y no pasara nada. Sigue grabada en mi retina
la broma de un supuesto periodista a un pobre mendigo. Él sigue allí, como
paladín de los apólogos de la ignorancia y cualquier expresión
cultural/emocional relegada a las redes, donde no olvidemos también se encubren
otros apólogos a veces mucho peores. Y me da miedo que en años seamos relegados
a catacumbas, que bautizadas de otra manera solo sean una repetición de la
historia. Historia, eso que casi nadie hoy en dia parece querer, unos para que
no les explote en la cara de sus necedades y los otros por simple ignorancia
(fomentada por el poder). Solo me alivia la cara, bajada por vergüenza, de
todos esos lideres políticos en su momento de máxima bajeza moral. Que con las
ascuas de todo esto no se nos olvide que hay mucha maleza en los costados de
nuestros caminos por limpiar.
Bad MiCHAEL JACKSON